RODRIGO ARENAS BETANCOURTFORJADOR DE LA GAITANA
UNA ESCULTURA INQUIETANTE
La escultura del Maestro Arenas Betancourt, está ideada con intención de inquietar. No está hecha para el sosiego. Exige de quien la mira, el comprometerse en el dinamismo que brota de ella. No se puede estar apacible ante sus monumentos. Al contrario, sus esculturas ponen al espectador en actividad mental y emocional. Lo lanzan a desentrañar las connotaciones de sus universos. El los adelanta en un realismo no imitativo. Además están en su tiempo. Las concibe pensando en lo que somos o en lo que fuimos históricamente, y que va a permanecer. Y él ha aceptado la 'regla básica de la escultura, según la cual el equilibrio no es la inmovilidad, ni el movimiento la gesticulación'.
Otto Morales Benitez, en el libro: ARENAS BETANCOURT, UN REALISTA MAS ALLA DEL TIEMPO, Villegas EditoresDATOS PERSONALES
Se halla uno con la mirada, con el gesto, con la lanza casi traspasando cuerpos de enemigos, y se tiene la plenitud de la génesis de la resistencia heroica. Así tiene que ser el nacimiento de la liberación; de esa manera debe manifestarse la tentativa del pueblo a la resistencia contra la injusticia. Otto Morales Benitez.
Representa la rebelión indígena liderada por la Gaitana, en venganza de la muerte de su hijo Timanco, es un monumento en hierro y bronce de 16 metros de altura y 12 de ancho, representa dos estados: uno amoroso y maternal y otro de venganza y guerra. Esta ubicado en la Avenida Circunvalar sobre la carrera Primera, sobre la margen del río Magdalena.
ESCULTURA DEL MAESTRO RODRIGO ARENAS BETANCOURT QUE REPRESENTA LA VENGANZA DE LA GAITANA POR EL SACRIFICIO DE SU HIJO DURANTE LA CONQUISTACorría la primera mitad del siglo XVI (1538), cuando los colonizadores enviaron a Pedro de Añasco para que fundara una villa española en la provincia de Timaná para facilitar las comunicaciones entre Popayán y el río Magdalena. Las actitudes de Añasco que imponía los tributos, encomiendas y otras obligaciones, causaron mucho rechazo entre los indígenas que habitaban estas tierras.
Un día, Pedro de Añasco citó a un joven que gobernaba juntó con su madre, la Cacica Gaitana, pero el muchacho no llegó a la reunión. Añasco, furioso por ver que no se respetaban sus órdenes, mandó a castigar al indígena, quemándolo vivo en presencia de su madre.
La Cacica que no pudo perdonarle al español la muerte de su hijo, buscó el apoyo entre los dirigentes de otras tribus indígenas: paeces, piramas, guanacas y yalcones para vengarse. Logró reunir más de seis mil personas que atacaron a los españoles y tomaron preso a Añasco.
La historia cuenta que para hacerle sentir al español todo el sufrimiento de su hijo y de ella misma, le sacó los ojos, le abrió un gran hueco en la garganta debajo de la lengua, le metió una soga y así lo paseó por todo el pueblo. Unos dicen que sus partes fueron enviadas a diferentes comunidades indígenas, otros relatan que de su cabeza cortada se hicieron los vasos.
Gracias a este cruel episodio se fortaleció la resistencia indígena en la región. La Cacica Gaitana continuó como líder en la lucha contra los invasores españoles. Como lo registra el Fray Pedro Simón como resultado de las luchas y en consecuencia del exceso de trabajo y las epidemias de viruela en 1626 de 14.000-15.000 indígenas en el pueblo de Timaná quedaron apenas 600.
El personaje de la Cacica Gaitana es una demostración de resistencia indígena contra los invasores europeos, es una demostración de ira, de dolor y de deshonra que puede sentir solo una madre por un hijo. Pero la actuación de la Cacica prueba también la gran fuerza del pueblo latinoamericano de enfrentarse contra los colonizadores que al descubrir el mundo nuevo lleno de campos verdes, oro, esmeraldas, cacao, tabaco, frutas exóticas, fauna y flora, querían arrasarlo en nombre de una civilización bárbara y cruel.
Se desempeñó como fotógrafo de arte y reportero en varias revistas nacionales y extranjeras, y acompañó como asistente al maestro Pedro Nel Gómez. Fue asesor artístico, en varias ocasiones, de la Universidad de Antioquia. Fundó una escuela de arte en México y se desempeñó como Consejero de la Embajada de Colombia en Italia.
Prometeo, una de las más imponentes obras del maestro, está ubicada en la plaza central de la ciudad universitaria de la Universidad de Antioquia. Esculpida en bronce y concreto, con una altura de 18 metros, es un ejemplo de la majestuosidad y complejidad de la obra del Maestro Arenas.
Murió en 1995
Desde los años cincuenta, Arenas Betancourt dedicó su vida a trabajar monumentales esculturas encargadas por el gobierno o las grandes empresas del país. Hoy día muchas de ellas son puntos de referencia e identidad de ciudades. En Colombia y México han sido ubicadas en plazas, parques, pueblos y universidades. Las principales son: La guacamaya herida (1959), de 2.50 metros de alto, escultura en concreto que se encuentra en Cuernavaca (México); las Cabezas monumentales de los héroes de la Revolución Mexicana: Moreno, Hidalgo, Juárez y Zapata (1959), ubicadas en diferentes lugares; Bolívar desnudo (1956-1962), obra en bronce de 10 metros de alto, ubicada en la Plaza Bolívar de Pereira; Homenaje al general José María Córdova (1957-1964), en la plaza principal de Rionegro (Antioquia); Largo viaje del vientre al corazón del fuego (1964-1966) en el edificio Beneficencia de Antioquia; Cristo Prometeo (1965-1968), de 6 metros de altura, ubicada en la Universidad de Antioquia; Prometeo (1968-1970), en bronce y concreto, de 18 metros de alto, ubicada en la plazoleta de la misma universidad y convertida en su emblema; Monumento a los lanceros, conmemorativo de la batalla del Pantano de Vargas (1968-1971), de 33 metros de altura, ubicada en Paipa (Boyacá); y Las Bananeras (1974-1978), monumento recordatorio de la masacre de 1928 en Santa Marta, ubicada en Ciénaga (Magdalena)
ESCULTURA DE RODRIGO ARENAS BETANCOURT
HOMENAJE A JOSE EUSTASIO RIVERA EN NEIVA HUILA
FOTOGRAFIA DE CLAUDIA SUAREZ
"LOS POTROS"
JOSE EUSTASIO RIVERA
los raudos potros en febril disputa;
hacen silbar sobre la sorda ruta
los huracanes en su crin revuelta.
Atrás dejando la llanura envuelta
en Polvo, alargan la cerviz enjuta.
Y a su carrera retumbante y bruta
cimbran los pinos y la palma esbelta
Ya cuando cruzan el austral peñasco
vibra un relincho por las altas rocas;
entonces paran el triunfante casco,
resoplan roncos, ante el sol violento.
Y alzando en grupo las cabezas locas
oyen llegar el retrasado viento.





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