DESPLAZAMIENTO

REMANDO CONTRA LA CORRIENTE


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LAS HUELLAS DE LOS ANTIGUOS


" Sobre el Gran Macizo Colombiano donde nacen las tres cordilleras que enriquecen el clima del país de sur a norte y las aguas de sus grandes rios: El Magdalena, El Caquetá, El Patía y el Cauca, tenemos un legado arqueológico de arte monumental megalítico, heredad de un atrás de espíritu ciclópeo, erigido en memoria del nacimiento de un hombre:

El hombre Chibcha !... "

Luis E. Galindo R.
ASTRONOMIA AZTECA MAYA CHIBCHA
DE BOCHICA A QUETZALCOATL - Pag.93

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Fragmento de la introducción del libro
LA CIVILIZACION CHIBCHA
Autor: Miguel Trina

Quienes creen abstractos y sin aplicación actual los estudios prehistóricos de que se ocupa este libro, no se han puesto a pensar que los indígenas de esta altiplanicie, pasados, presentes y futuros, son el fruto indefectible de la tierra y que hacia su forma física, intelectual y moral van en lucha más o menos dolorosa de adaptación y modificándose por el mestizaje los elementos de raza blanca que les disputan el campo.

Si los Chibchas precolombinos disfrutaban de un apacible estado de civilización en el orden moral e intelectual por haber equilibrado con el medio su complexión física, es seguro que merced a los beneficios del cambio de ideas que les ofreciera el trato y la comunicación con otros pueblos más adelantados, bajo un régimen de cordialidad comercial de todo orden, hubieran sido capaces de asimilarse una civilización superior, creciente y sólida, por la incrementación de sus conocimientos y por la rectificación diaria de sus modalidades.

Si, encerrados dentro de fronteras estrechas sin comunicaciones de intercambio mental con otros pueblos a través de largos siglos de aislamiento pudieron concebir un sistema del universo de apariencia racional; si coordinaron una teogonía de alcances morales; si lograron un concepto idiomático filosófico; si idearon una forma de expresión gráfica para perpetuar las ideas; si perfeccionaron sus industrias necesarias y llegaron a establecer el régimen monetario; si reglamentaron el principio de propiedad y establecieron sanciones contra sus detentadores; si sintieron la moralidad de la vida y decretaron un código de conducta; si fundaron el gobierno sobre el principio de autoridad; en una palabra, si se constituyeron en nación como entidad consciente, echaron las bases sólidas de una civilización creciente e indefinida, prolegómenos por que pasaron todos los pueblos del mundo que han alcanzado después, mediante la comunicación mental y el tráfico comercial con otros pueblos, los signos de cultura que hoy admiramos en las naciones más adelantadas.

El objeto inmediato de este libro es poner de manifiesto la génesis propia de las ideas matrices del pueblo chibcha, formado al tenor del terruño, bajo condiciones características de suelo y de atmósfera, las cuales continuarán indefinidamente como un troquel forjando un tipo humano sui géneris. Este libro pretende, en segundo término y como un fin mediato, echar las bases positivas de la sociología nacional, modeladas sobre la raza autóctona formada aquí por la geología y el clima, raza que se impondrá en nuestra demografía con los atavismos hereditarios, mediante el mestizaje, y por la colaboración de aquel troquel, persistente y eterno. La célula indígena que va infiltrándose en la sangre de los colonos de todos los tiempos cuenta para perpetuarse, prosperar y dominar, con la complicidad del medio físico. Lo que en recientes discusiones de biología social se llamó "degeneración de la raza" no es sino la confrontación de este proceso de infiltración indígena y de adaptación dolorosa, que ha venido a sorprender al ahora de éstas al hijo de lejanas latitudes que plantó aquí sus tiendas, sin contar con el medio extraño a sus hábitos.

Las relaciones de los cronistas de la Conquista no dan idea exacta del pueblo que encontraron los españoles en la altiplanicie. Ellas están plagadas de las más absurdas leyendas y carecen de informes positivos sobre el número de los pobladores, sobre sus costumbres, industrias y lenguaje. Minuciosas en datos sobre el mucho oro que recogieron aquí los conquistadores por el despojo y la rapiña, divagan en cuanto a ritos y creencias, atribuyendo al diablo sus consagraciones religiosas. Una crítica psicológica podría demostrar que el concepto de esta divinidad sombría era superior a la mentalidad de los escritores que de ella se ocuparon. En cuanto al idioma que recogió algún doctrinero en un vocabulario restringido al uso de las confesiones, es tan deficiente que no se encuentran en él las palabras más vulgares, como los días de la semana o los nombres de los meses, por ejemplo, al paso que se repiten en él los más contradictorios sinónimos. Falsean las relaciones de gobierno y comercio de los pueblos entre sí y niegan hasta la existencia de los caminos, para complacer la vanidad de los descubridores que cruzaron de a caballo el territorio en todas direcciones a fuer de maravillas imposibles. Otra ligera crítica del género excursionista podría poner de manifiesto los mil embustes de que están plagadas las tradiciones de los Quesadas. Los prodigios militares en que un español pone en fuga a quince mil indios de pelea y en que un grupo de 160 soldados domina una nación de dos millones de habitantes, dizque aguerridos en largas luchas bélicas entre tunjanos, guatavitas y bogotaes, en que salían al campo hasta sesenta mil combatientes, hacen sonreír a cualquier técnico que visite hoy los sitios donde sucedieron las batallas.

Sobre estas fuentes de información subsisten todavía en la actualidad comentadores que sostienen los más evidentes absurdos acerca del descubrimiento y la conquista del Nuevo Reino, sin un ligero espíritu de crítica. Y hay personas que creen en las maravillas, trasmitidas por tradición, de que se valían los encantadores chibchas para amasar el oro, para curar las enfermedades o producirlas, para indagar telepáticamente los acontecimientos, para hacerse invisibles, para perforar socavones al centro de la tierra o penetrar los monolitos, a fin de ocultar allí sus tesoros. Actualmente un párroco del valle de Sogamoso está haciendo estallar la célebre piedra de Gámeza para extraerle un tesoro que se supone oculto en sus entrañas, y un indígena señor alcalde de Saboyá mandó reventar la piedra de este nombre, en busca de una gema valiosísima que según él dejaron los Chibchas escondida envuelta en capas de arenisca. Puedo asegurar que no hay piedra de las señaladas con jeroglíficos por los indios que no haya sido violada estúpidamente por los buscadores de tesoros. No han valido contra esta ciega destrucción de los únicos documentos auténticos de la civilización chibcha, las diligencias hechas para impedirlo por la Academia de Historia, y el caso ha llegado a conocimiento de las Sociedades sabias de Europa y Norteamérica, quienes deploran esta novísima forma de salvajismo entre los descendientes de los conquistadores españoles del Nuevo Mundo.

¿A qué se deben las fantásticas ideas, subsistentes aún, de los prodigiosos conocimientos de los indios? Sencillamente a que los españoles comprobaron que los naturales conocían los secretos de la tierra que los sustentó durante millares de años y se maravillaron de esta experimental sabiduría, la que les pareció tan profunda que la atribuyeron a artes del diablo.

Brujos llamaron a los médicos yerbateros, y hechiceros a los sacerdotes encargados de los santuarios y seminarios. Reputado como un pobre empírico de las elementales ciencias médicas y meteorológicas como intérprete de una entidad tan poderosa como la del diablo, según la teología católica, se acumulaban sobre él los más fantásticos poderes, concebidos por la imaginación popular.

Y era, simplemente, que los indios por herencias indefinidas conocían el suelo del país, sus cañadas y boquerones, para trasladarse rápidamente de un punto a otro; conocían las aplicaciones de la tierra para su mejor aprovechamiento agrícola; por luenga experiencia habían deducido las aplicaciones terapéuticas e industriales de las plantas; como culto religioso observaban el sol y la luna e interpretaban como órdenes divinas su influencia en las cosechas; impulsados por la necesidad, exploraban el subsuelo para derivar de sus productos los implementos industriales y las materias primas que demandaban sus artes; y en suma, conservaban en cucas o seminarios el tesoro de su ciencia.

Eran, pues, sabios en concepto del ignorante colono, quien estimulaba su ceguedad en tierra extraña, recargándose sobre los conocimientos e industrias de sus esclavos, a quienes tiranizaba y embrutecía. El indio labraba la tierra de su nuevo amo, el indio le tejía sus vestidos, el indio le explotaba su mina, el indio le transportaba sus productos, el indio le prestaba sus artificios y le servía de auxiliar malicioso en sus aventuras: un indio ladino era como un talismán de la fortuna para el español que lo poseía.

Pero, quebrantado el régimen social que había creado este ingenioso producto; cerrados los seminarios y perseguidos por los misioneros los adoradores del diablo y los conservadores de sus ritos; desorganizado el sistema económico de las industrias indígenas y desplazados sus órganos, la eficacia productiva del indio descendió a la mera aplicación de su fuerza bruta y de su resistencia fisiológica, y del hombre inteligente se hizo una bestia de carga, cuyo rendimiento aumentaba con el número de azotes que recibía y con la merma cicatera de su alimentación. Vinieron como primeras consecuencias de este sistema tributario la fuga a los montes, el suicidio en masa en los peñascos y cuevas inaccesibles, las epidemias despobladoras, la extenuación, la degeneración y el embrutecimiento de los sobrevivientes.

Para evitar la total destrucción de la raza indígena se dictaron leyes de protección y se les destinaron sitios de resguardo, en cuyas tierras trabajaban los indios para sí y para el señor a cuyo amparo se les agrupaba bajo el cuidado de la Encomienda. Se organizó así la esclavitud sobre una responsabilidad personal y se puso el interés egoísta del amo al servicio de la supervivencia del esclavo.

El trabajo de los indios en comunidades llegó a ser la única industria de los encomenderos para sostenerse y para enriquecerse. Crear o aumentar el personal de los Resguardos por medio de indios traídos de lejanas procedencias fue un lucrativo recurso y así se constituyó la industria de casar indios en la llanura oriental y dondequiera que habían conservado su libertad para traerlos a los mercados con el nombre de macos. Los grandes feudos y latifundios de los españoles se poblaron con macos, cuyo trabajo forzado servía para constituir ricas haciendas.

Aparte del servicio sexual que es notorio en las haciendas entre patrones y mozas de la gleba, el señor de la finca y el encomendero del Resguardo se reservaban para oficios domésticos que degeneraban en otros oficios mormónicos, los mejores productos femeninos del vecindario y así prosperó rápidamente el mestizaje salvador de la demografía, pero también prostituidor de la mujer indígena.

Los hijos sin padre, crecidos a la intemperie, hambreados y harapientos que lloran bajo el alero del rancho en compañía de un gozque flaco como único guardián, mientras la madre trabaja a jornal en el lejano barbecho para suministrarles por la noche una ración de mazamorra; tal ha sido en lo general la base de la familia indígena en nuestros campos desde la época de la Conquista. Cuatrocientos años de esta germinación social, durante la Colonia y en peores condiciones, como voy a comprobarlo, durante la República, debieron arrasar, debilitar y prostituir una raza robusta, cuyas virtudes y energías quedan comprobadas con la mera supervivencia de un gran número de ejemplares y con las condiciones de moralidad que los adornan.

No abona al buen criterio del observador para apreciar las condiciones del indio actual, el espíritu de raza dominadora y superior que ciega y fanatiza al amo cruel. Sin la, benevolencia y simpatía que establece un vínculo de sensibilidad por el cual se trasmiten a nuestra alma las penas ajenas, no es posible que el victimario comprenda los dolores que está infligiendo a su víctima, y cuando se trata del dominio de razas por derecho de conquista, aquella indolencia llega a ser inconsciente y quiere justificarse a título de superioridad. El patrón que obliga a sus dependientes a un trabajo excesivo y que no les paga equitativamente; el que los castiga y ultraja; el que los explota codiciosamente, imponiéndoles condiciones gravosas en sus conciertos; el que los reduce a la ignorancia, para mejor aprovecharse de su imbecilidad; el que los mantiene en la miseria y los exprime para amasar la riqueza y dorar los esplendores de que disfruta con el sudor casi gratuito de sus trabajadores; ese tal es un agente formidable del régimen de la Conquista, aunque respire el aire benéfico de la República igualitaria y aunque hipócritamente esté afiliado al partido de la democracia. Y tal es, a grandes rasgos, lo que sucede en Colombia. ...

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MIGUEL TRIANA - Bogotá 1921
Fragmento textual de la introducción del libro La civilización Chibcha quinta edición 1984

Miguel Triana: (1859 – 1931) Ingeniero, político e historiador colombiano. Destacado debido a su interés en mejorar la enseñanza de las matemáticas en la Escuela de Ingeniería a finales del siglo XIX haciéndolas menos teóricas y más prácticas. Su propuesta no fue aceptada pero generó un debate interesante que llevó a crear el Título de Profesor en Matemáticas, título que obtuvieron cerca de 50 ingenieros entre 1891 y 1903.

AREAS LINGÜISTICAS PREHISPANICAS


CARTA DEL ARHUACO

Intervención de Bunkua Nabi (Ángel Mará Torres), miembro de la Comunidad Arhuaca, en Foro realizado (1973) en el Instituto de Ciencias e Investigaciones Sociales (ICIS).
Salvo unas pocas palabras confusas, el texto se acoge fielmente al original (N. del E.),
Inicia la intervención transmitiendo un saludo y mensaje de la comunidad arhuaca y de otras, donde se dan luchas por la recuperación de sus tierras.
"Mi nombre, el que me pusieron lo» españoles es Ángel María Torres y mi nombre indígena es Bunkua Nabi"... "Quiero hablarles de la lengua nuestra, la lengua mía, la lengua arhuaca. Quiero hacerles una invitación en esto que voy a decirles en mi lengua y después yo se los interpreto en español". (Aquí se expresa en lengua arhuaca, y traduce).
Nosotros no nos conocemos. Ustedes no conocen los problemas de nosotros los indígenas. Nosotros no nos conocemos, pero la tierra es una y vivimos sobre una tierra y esta tierra nos conoce a todos. De ella vivimos y por ella existimos.
El sol es uno y el nos alumbra a todos: a ustedes y a nosotros los indígenas. El agua es una y todos bebemos de ella. La brisa es una y a todos nos visita, a dondequiera que estemos.
Ustedes no conocen las luchas indígenas ni los problemas indígenas, pero si comenzamos a estudiar nuestros problemas, cada uno comenzará a conocer el problema de cada uno, ya que el Mundo, la Tierra es una y para ella nadie es extraño, el Sol es uno y para él nadie es extraño, la Luz es una y para ella nadie es extraño, el Agua es una sola y para ella nadie somos extraños.
Tenemos el problema en la Sierra Nevada, tenemos el problema de la tierra que es el principal factor a donde toda la humanidad desea existir en ella y queremos tener tierra en donde vivir y trabajar, porque es nuestra madre. Nosotros los indígenas de la Sierra Nevada venimos siendo desplazados de nuestra tierra, desde hace muchos años.
Últimamente se ha venido dando una lucha por la recuperación de nuestras tierras, de nuestros derechos.
Actualmente el problema más grave que se está enfrentando es que hemos trabajado en un lugar que se llama Sabana Crespo recuperando nuestros derechos, a donde vivieron nuestros abuelos, donde nuestros abuelos practicaban su propia ciencia. Una tierra que nos pertenece, allí hemos hecho unas casas, unas bodegas para darle así a toda nuestra comunidad más facilidad para la salida de nuestros productos y para poder entrar los artículos de primera necesidad a nuestra comunidad. Al hacer esto hemos sido atacados por los terratenientes, los grandes políticos de Valledupar (Cesar). Allí, al hacer nosotros los indígenas las casas, inmediatamente el Senador Pepe Castro fue con unos 15 policías amenazándonos y, de una vez selló las casas que habíamos hecho y puso un puesto de vigilancia militar allí. Cada uno de los indígenas va siendo bastante vigilado por el DAS y por distintas autoridades que están dominadas por él; y no solamente allí, en otros lugares se están dando casos iguales a esos, en donde los indígenas tenemos que enfrentarnos al problema. Hemos hecho denuncio pero no hemos recibido ninguna respuesta. La tierra para nosotros los indígenas es nuestra madre, como cada uno de nosotros queremos a nuestra madre y la respetamos, así queremos nosotros la tierra. Este problema se está dando en todos los lugares, allí en la Sierra Nevada, en donde habemos tres grupos indígenas, Arhuacos, Koguis y Malayos. Los Koguis y los Malayos también están pasando por este problema con los terratenientes y colonos, quienes, a pesar de que son campesinos, también nos tratan muy mal a todos los indígenas de la parte del Norte y el Occidente. Yo vivo hacia el Oriente. A pesar de que vivimos como 20.000 indígenas, 300 o 500 colonos están destruyendo las montañas que hay y que nosotros no hemos destruido, porque pensamos que el futuro ha de ser como nosotros lo queramos. Si nosotros queremos el bien para nuestro presente, también debemos querer el bien para el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos y de la generación venidera.
No queremos entregarle nuestra tierra a nuestra generación venidera, destruida. No queremos dejarle solamente los peladeros, los cerros, queremos dejarle a ellos para que ellos también puedan aprovechar de la tierra conforme nosotros queremos aprovecharla. Esa es nuestra ideología, por eso nosotros conservamos la tierra, conservamos las montañas, conservamos todo porque pensamos no solamente en nosotros, sino en nuestros hijos, en nuestros nietos y en nuestra generación venidera. Ese es el problema actualmente sobre las tierras, sobre la destrucción de las selvas, la contaminación de las aguas y nosotros actualmente estamos enfrentándonos a todo este problema, por conservar las montañas, las aguas y todo lo que es nuestro.
Digo que es nuestro porque a ellas debemos de conservarlas y si nosotros las conservamos, ellas nos sabrán mantener bien. La tierra tiene vida, las montañas tienen vida, las aguas tienen vida y tenemos que conservarlas como nosotros tenemos que conservarnos con vida.
También otro problema bastante grande respecto a las autoridades. Ninguna de las autoridades civiles, policivas y militares han querido respetar nuestra autoridad interna, ya que nuestra autoridad interna está conformada por los sabios, por los mayores, quienes entienden la comunidad, conocen la comunidad.
Nuestra autoridad interna ha sido maltratada por estas autoridades, por los alcaldes, por los gobernadores, quienes no nos entienden, quienes no entienden a la autoridad nuestra.
Ellos quieren imponernos autoridades que nosotros no conocemos, autoridades a las que nosotros no sabemos someternos, porque ellas solo están basadas por leyes que se han constituido para defender sus propios intereses. Nosotros tenemos que defender todo lo que es nuestro, nuestros derechos, tenemos que defender nuestros propios valores originados, tenemos que defenderlos porque estos son unos valores que desde siglos atrás hemos venido aprendiendo por medio de nuestros mayores. Ha sido definido de generación a generación, que los mayores nos los transmiten a nosotros.
Una de las causas de que las autoridades no nos entienden ni nos comprenden es porque ellos, en realidad, están fuera de las propias leyes, de las verdaderas leyes, las cuales nosotros entendemos y conocemos.
Las verdaderas leyes son de igualdad y comprensión los unos a los otros. Que entre nosotros no haya una dominación, que entre nosotros no haya sometimiento porque las autoridades de nosotros, ya sea el comisario, ya sea el cabildo, son iguales a cualquiera de nosotros. Allí no hay uno que sea mayor, todos somos iguales.
Actualmente los alcaldes y los inspectores han estado cambiando las autoridades nuestras por autoridades que a ellos les conviene, autoridades que les ayudan a ellos a mantener su politiquería, a mantener sus intereses económicos. También ellos han hecho que muchas gentes que no son de nuestra comunidad se mantengan en nuestras comunidades para así ellos tener la facilidad de dominarnos a todos. Actualmente estamos haciéndole frente a todo este problema.
También tenemos el problema de los parques nacionales, el parque Tayrona, también el parque de la Sierra Nevada, un lugar que es sagrado para nosotros, un lugar que desde siglos atrás nosotros lo hemos guardado, sabemos qué contienen sabemos que es la Sierra Nevada, que es las lagunas que allí hay para nosotros.
La Corporación de Turistas quiere hacer hoteles en esos lugares, hoteles en los que para nosotros nunca habrá entrada, ni para los verdaderos colombianos, ni para los que luchan por esta liberación, hoteles a donde solamente tendrán la entrada extranjeros, que también será un perjuicio bastante grande para nosotros los indígenas, para los tres grupos que conformamos allá. Porque esto está en contra de nuestra cultura, está en contra de nuestra organización. Actualmente estamos enfrentados a este problema para ver si no se hace ninguna clase de hoteles para que turistas y extranjeros lleguen a profanar nuestros lugares sagrados, a saquear nuestros lugares, a llevarse nuestra riqueza, que es una riqueza de nuestro país, una riqueza que corresponde a nuestra cultura. También esto da la entrada al Lingüístico de verano, a distintas religiones. Tenemos el problema dentro de la comunidad de hacerle frente a todos estos problemas ya que esta gente nos trae únicamente una división, logrando que no haya comprensión entre los unos y los otros. A los que comienzan a creer en otras religiones, a creer lo que les dicen los lingüísticos de verano, ya no defienden a su comunidad, defienden a los extranjeros, defienden a las religiones que no son originales, lo que significa que defienden a la gente de afuera.
Esto nos trae divisiones de incomprensión, metiéndonos distintos pensamientos de ser uno más que otro y de que uno ya comience a pensar en lo económico, de los que ya puedan tener más que los demás, y esto va en contra de nuestra misma cultura, de nuestra misma ciencia, de nuestro mismo idioma, de nuestra propia música y en contra de todo lo que es nuestro. También el Instituto de Artesanías quiere que nosotros nos dediquemos solamente a hacer artesanías, a que lo nuestro se comercialice y nosotros también estamos rechazando esto, porque hemos entendido que todos estos pensamientos distintos que nos traen, que se los va infiltrando en nuestra comunidad es para dividirnos, para que nos olvidemos de nuestra verdadera necesidad que es la tenencia de la tierra, de la comprensión de los unos con los otros.
Esta gente lo que busca es que las comunidades nos dividamos y que no nos comprendamos y que solamente nos entreguemos a comercializarnos y nos olvidemos de nuestra verdadera necesidad, la tierra.
Compañeros: Todo esto que he dicho es para denunciarlo ante el público ya que tenemos estos problemas respecto a la tierra, respecto a estos grandes terratenientes, la opresión por parte de las autoridades, la opresión para acabar nuestra cultura por medio de la Corporación Turística, por medio de distintas religiones de lingüísticos de verano, esto es para hacer una denuncia muy extensa. Este problema no se presenta solamente allá donde nosotros, sino en los distintos lugares, ya que se desconoce el problema nuestro.
También les pido sobre la necesidad de conformar una lucha unida. Debe de comprenderse que todos tenemos un problema y que este problema si lo vamos a resolver individualmente no lo vamos a ganar nunca, pero si unimos las luchas del campesino, las luchas del obrero, las luchas del estudiante y las luchas de nosotros los indígenas hay más posibilidad de que nos acerquemos a una liberación más inmediata, pero si cada uno vamos a luchar poniendo un grupo por un lado, otro grupo por otro lado, si cada uno va a luchar por una ideología distinta sin unir esa ideología de lucha, es una lucha que entre más días se nos hace más difícil, pero si comenzamos a unir esas luchas, se nos va haciendo más fácil.
Compañeros: Les exijo que de hoy en adelante todos ustedes vayan teniendo más conocimiento de los problemas nuestros, de los indígenas, de todo lo que es nuestra cultura, el por qué nosotros comenzamos a denunciar los problemas a la opinión pública. Necesitamos que los verdaderos colombianos que necesitan una liberación, comiencen también a luchar por recuperar esta cultura, nuestra propia música, nuestra propia cultura, nuestra propia ciencia, todo lo que es nuestro, todo lo que es típico, todo lo que es original, esto nos hace ser a nosotros orgullosos; yo me siento orgulloso de ser indígena y me siento orgulloso porque he entendido que no tengo una cultura y no tengo una ciencia ajena y no tengo una ciencia que me la hayan metido, una cultura dominante.
Debemos de ser orgullosos porque en Colombia todavía existe una ciencia y una cultura propia y si nosotros comenzamos a defender esa cultura, es una cultura de todos y no es solamente una cultura de nosotros los indígenas, no es solamente una ciencia de nosotros los indígenas, sino de todos los colombianos. Nosotros podemos aportar de lo que es nuestro para todos ustedes y ustedes aportarán para nosotros de lo que han aprendido ustedes, y nosotros aportaremos de lo nuestro a ustedes.

LATINOAMÉRICA INDÍGENA
Relatos y Leyendas
Ecoe Ediciones
Carlos Alzate Giraldo (Compilador)

oooooooooo

Oración por Marilyn Monroe

Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Tí sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...

Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.

Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.

La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!

ERNESTO CARDENAL

"voces contra la globalizacion"

GRABADO DE THEODORE DE BRY

GRABADO DE THEODORE DE BRY
Pizarro suelta los perros, forma parte del diseño de la caratula del libro URSUA de William Ospina

THEODORE DE BRY FUE ALUMNO DE DURERO

Imágenes de América a través del Americae de Théodore de Bry (1528-1598), obra en numerosas entregas a la que dieron continuidad los herederos del autor, especialmente su hijo Johann Théodore (1561-1623). De Bry acerca a Europa una imagen recreada de América, fruto de las noticias y crónicas de viajes, entre otras las de Jean de Léry, Hans Staden, Antonio de Herrera, Sebald de Weert, Jerónimo Benzoni y fray Bartolomé de las Casas. Se trata de la visión gráfica más difundida a finales del siglo XVI y durante el XVII, hecha desde una perspectiva cultural eurocéntrica, por lo que las formas anatómicas de los indígenas y la arquitectura de las escenas no se ajustan con fidelidad a la realidad que se dice describir.


Americae forma parte de la serie de grandes viajes de De Bry y es una narración secuencial, seriada. Los libros dedicados a la conquista y colonización de los españoles, especialmente los basados en los textos de Benzoni, Novae Novi Orbis Historia, y de Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, forman parte de la llamada 'leyenda negra' (en la ilustración inferior, pobladores de Perú acusados de sodomía son devorados por los perros salvajes de Balboa).
El conjunto de estas ilustraciones es constituye una muestra excepcional de la aplicación comunicativa de la imprenta en la difusión de las novedades del mundo y de la temprana huella visual de sus trabajos.


La imágenes de los libros que se recogen, ceñidas al escenario iberoamericano, fueron editadas en diferentes entregas entre 1590 y 1634, muchas de ellas coloreadas. Se publicaron inicialmente en latín y alemán, pero su éxito obligó a sucesivas traducciones a otras lenguas.

RESCATAR LO QUE PERDIMOS

Durante la Eco-92, en Rio de Janeiro, 1600 científicos, entre los cuales había 102 Premios Nóbel de 70 países, lanzaron el documento Llamamiento de los científicos a la Humanidad. En él decían: «Los seres humanos y el mundo natural siguen una trayectoria de colisión. Las actividades humanas desprecian violentamente -y a veces de forma irreversible- el medio ambiente y los recursos vitales. Urge realizar cambios fundamentales si queremos evitar esa colisión a la que nos conduce el rumbo que llevamos».

Fue una voz en el desierto. Pero ahora, en el contexto actual, cuando los datos empíricos señalan las graves amenazas que pesan sobre el sistema de la vida, aquellas palabras adquieren actualidad. No conviene menospreciar el valor de aquel llamamiento.

Frente a la crisis ecológica podemos alimentar dos actitudes: señalar los errores cometidos en el pasado, que nos han conducido a la presente situación, o rescatar los valores, los sueños y las experiencias que dejamos atrás y que pueden ser útiles para inventar lo nuevo. Prefiero esta segunda actitud. Por eso vale la pena hacer un replanteamiento del momento presente enumerando, más que profundizando, diez puntos cruciales.

El primero es rescatar el principio de la re-ligación: todos los seres, especialmente los vivos, son interdependientes y son expresión de la vitalidad del Todo que es el sistema-Tierra. Por eso todos tenemos un destino compartido y común.

El segundo es reconocer que la Tierra es finita, un sistema cerrado como una nave espacial, con recursos escasos.

El tercero es entender que la sostenibilidad planetaria sólo estará garantizada mediante el respeto a los ciclos naturales, consumiendo con racionalidad los recursos no renovables y dando tiempo a la naturaleza para que regenere los renovables.

El cuarto es el valor de la biodiversidad, pues es la que garantiza la vida como un todo, ya que propicia la cooperación de todos con todos, con vistas a la supervivencia común.

El quinto es el valor de las diferencias culturales: todas ellas muestran la versatilidad de la esencia humana y nos enriquecen a todos, pues en lo humano todo es complementario.

El sexto es exigir que la ciencia se haga con conciencia, y que sea sometida a criterios éticos para que sus conquistas beneficien más a la vida y a la humanidad que al mercado.

El séptimo es superar el «pensamiento único» de la ciencia y valorar los saberes cotidianos, de las culturas originarias y del mundo agrario, porque ayudan en la búsqueda de soluciones mundiales.

El octavo es valorar las virtualidades contenidas en lo pequeño y en lo que viene de abajo, pues en ellas pueden estar contenidas soluciones mundiales, bien explicadas por el «efecto mariposa».

El noveno es dar centralidad a la equidad y al bien común, pues las conquistas humanas deben beneficiar a todos, y no -como actualmente- a sólo el 18% de la humanidad.

El décimo -el más importante- es rescatar los derechos del corazón, los afectos y la razón cordial, que fueron relegados por el modelo racionalista, y que es donde reside el nicho de los valores.

Estos puntos representan visiones humanas que no pueden ser desperdiciadas, pues incorporan valores que podrán alimentar nuevos sueños, nutrir nuestro imaginario y, principalmente, fomentar prácticas alternativas. Somos seres que olvidan y recuerdan, y que siempre pueden rescatar aquello a lo que no se le dio oportunidad en el pasado, para darle ahora la oportunidad de realizarse. Quien sabe si por ahí encontraremos una salida para la mortificante crisis actual.


Lonardo Boff

COMO FUERON CREADAS LA VIDA Y LA LUZ

Mito Chibcha de la creación

En el comienzo era la oscuridad. Todo estaba sumido en las tinieblas. La tierra era blanda y fría y nada crecía en ella. No había ni plantas, ni animales, ni belleza. Todo era desolación. No había hombres. Los únicos seres vivos sobre la tierra eran el dios Nemequene, su mujer y su hijo.

Nemequene quiso crear la vida y la belleza sobre la faz de la tierra. Así, tomando un poco de barro blando y frío modeló las figuras de los hombres y de los animales. Trabajó muchos días en su obra, pero los muñecos que hacía no tenían vida. No podían moverse ni respirar. Pasaron años y más años, y todavía no había sobre la tierra más que Nemequene y su familia.

Por último Nemequene llamó a su hijo y lo envió al cielo para que iluminara la tierra. El hijo de Nemequene llegó al cielo y se convirtió en Súa, el sol, para iluminar de pronto el mundo oscuro. Los brillantes rayos de Súa inundaron la tierra. El frío barro se calentó. Comenzaron a crecer hierbas, árboles y plantas. En donde antes había habido desolación, hubo lozanía y verdor. Comenzó a correr el agua, formando ríos y lagos.

Y el cálido sol puso vida en los muñecos de barro que Nemequene había hecho. Algunos de ellos se convirtieron en pájaros, que volaron y anidaron en los árboles de los bosques; otros se convirtieron en peces, que nadaron por las aguas; otros se convirtieron en animales y otros en seres humanos.

Sin embargo, las gentes creadas por Nemequene no eran del todo felices, pues la luz y el calor que Súa les prodigaba les llegaban solamente algunas horas. Cada noche, mientras Súa descansaba, volvía a reinar la oscuridad. Entonces las gentes acudieron a Nemequene y le pidieron ayuda.

Nemequene amaba a los seres que había creado y quería ayudarlos. De manera que subió al cielo y se convirtió en Chía, la luna. Así compartió la tarea de iluminar el mundo con su hijo Súa. Súa derramaba sus rayos de luz sobre la tierra de día, y Chía de noche. Desde entonces, las gentes creadas por Nemequene quedaron contentas, y nunca olvidaron de darle las gracias.

Además celebraban fiestas en honor de Súa y de Chía y a veces dedicaban sus hijos al sol y a la luna ¿amando a tales niños "Suachias" antes de darles nombres propios.

Así fue como se produjo la vida en el mundo, según lo recuerdan los chibchas, es decir, el pueblo de Nemequene.

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